Desatar el nudo: el poder del autoconocimiento en terapia
- Laura Pleguezuelos
- 20 oct
- 1 Min. de lectura
Hay una frase de Aristóteles que dice: “No se puede deshacer un nudo si no se sabe cómo está hecho.” A simple vista puede parecer solo una reflexión filosófica, pero en realidad encierra una verdad muy profunda sobre el proceso de sanar.
Muchas veces llegamos a terapia con un “nudo” dentro: ansiedad, tristeza, culpa, confusión o una sensación de no saber exactamente qué nos pasa. Y es natural que queramos aliviar ese malestar cuanto antes. Sin embargo, igual que ocurre con un nudo real, si tiramos sin entender su forma, corremos el riesgo de apretarlo más.
La terapia nos invita a hacer algo diferente: pausar, observar y comprender. Cada emoción, reacción o patrón tiene una historia detrás. El autoconocimiento es el primer paso para entender cómo se formaron esos nudos internos, qué los sostiene y qué necesitamos para empezar a soltarlos. No se trata de juzgarnos ni de buscar culpables, sino de mirar con honestidad y compasión.
A veces, este proceso puede remover, incomodar o despertar emociones que habíamos guardado por mucho tiempo. Pero es precisamente en esa exploración donde comienza la transformación. Cuando conocemos nuestra historia, también descubrimos nuestra fuerza, nuestros recursos y nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Desatar un nudo lleva tiempo, paciencia y cuidado. Y no tienes que hacerlo sola o solo. La terapia es un espacio seguro para recorrer este camino acompañado.
✨ Si estás en ese momento de tu vida en el que sientes un “nudo” y no sabes por dónde empezar, dar el primer paso ya es parte del proceso.



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